martes, 18 de agosto de 2009

 

Alguien gritó « fuego » para hacerse el gracioso, en una reunión de Navidad que celebraban en una mina de cobre en Calumet, Michigan, en 1913. Cundió el pánico y se perdieron setenta y dos vidas, de niños en su mayor parte.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Manso pedo se mando el que grito. jaja

María dijo...

saludos y muy bueno el blog

Missy dijo...

Probablemente de soledad. Es la que más duele. That's my choice.